Las señoras de las arañas

texto por Nakh ab Ra, dibujo de Florencia Rodríguez Giles

 

 

dibujo de Florencia Rodríguez Giles

 

(capítulo de Ocho informes de las Hermanas Despiertas)

 

…………Me llaman Piedra Verde. En el bosque enano me crío a ras del suelo. Alevana y Tórtuga comparten conmigo nuestra segunda semana de entrenamientos al ras. Antes, mucho antes por los trastiempos, auscultamos con nuestros pies durante días y noches los senderos de hongos súbitos, hasta hallar el bosque de pinos enanos cuyas cimas tienen la altura de nuestras cabezas, a lo sumo dos. Entramos sin dudarlo: “es el lugar de la cita”, dice el escalofrío de nuestras médulas, radares capaces de captar si la atmósfera contiene el tesoro de nuestras anfitrionas: un tejido verdeoro con teleféricos de rubíes.

…………Traspasada la frontera hacia la enanía, una de las brujas-Tau –llevan tatuada una T mercurial en su nuca– nos dice, sin vibrar sus cuerdas vocales: “¡Bienvenidas al ras!”, y damos directamente de cara con nuestro entrenamiento = con el suelo.

…………Merodeando entre hongos encontramos los pisos de laca-luz mencionados por Las Caireles en uno de sus raps, justo debajo de nuestras narices y en sus intermedios creados. A medida que sus microplanos empiezan a relevarse precipita el dictum sonoro, algo megafonizable de Tórtuga: “Hay una liebre que arrastra vellones argonautas: conéctenla…”.

…………Justo antes o después surge una estela de liebre por el suelo, a lo que Tórtuga agrega que son los cuerpos aromales de las liebres: “Todo lo necesario para empezar”, y se retira sin que podamos asegurar que haya estado.

…………Bailarina de pies extraños la-liebre-que-ya-se-va, no tarda en caderear su frase de recién fugada: “Yo que ustedes buscaría las cosmópolis de las arañas: una de ellas les va a servir el té de hojas”.

…………Entre los pisos de lacaluz mencionados van surgiendo unas ciudadelas confundidas a la pinocha, a través del cuarto de metro que reptamos, ya no sabemos si al mirar hacia arriba o hacia abajo. En esa natación de a poco vamos detectando a las primeras Señoras que se deslizan a través de unas colgaciones de canutillos. Sus magias de la saliva [practican el “Elixir de la Reina de Jade”], secretan flotillas de confituras a través de unos reels tenues: joyas sine materia en cuyo centro incandesce una cutícula de fuego: será tu entrenadora. “¿Cómo emitirla, cómo recibirla?”, pregunta Alevana mientras nos arrastramos sobre-y-bajo.

…………“Por la joyería Mil Gotas” –sonríe Indistinta, una de las primeras que se auto-enfoca–: “la construimos con la saliva Étoile-Araignée”.

…………Efectivamente vemos que a Indistinta le escaman el lomo unas lacas plateadas a tornasol, esmaltada para florecer. Suponemos unas ósmosis de phylum alocelular, sin evolución ni ensayos de prueba y error, simplemente deslizando su desfile de hágases, “más los niveles y niveles que ahora no ves y los que hasta ahora no veías al caminar erguida”. En tales vegetalias nada contribuye a hacer pie: nos echan a nadar a través de unas agriculturas celestes tramando el hormiguero terrestre.

…………La-liebre-que-ya-se-va telepatiza a una hermana que no nos llega a presentar si bien captamos que su nombre es Yuma, indistinguiéndose de la frase “por aquí abundan las arañas torna-estrellas”. Entendemos a qué refiere gracias al estado elíptico de su sintaxis. La elipse, superior a la línea recta y al círculo aunque inferior al trapo de piso, explica mejor la bilocación del centro de partida, de llegada o de circunvalación = desimplifica para penetrar al gesto las intermundia.  La sintaxis-aracné, menos escrita que secretada, es cuestión de fenomenologías de la confitura (tratado de Tulia Tormenta).

 

*

 

…………Canta Alevana: “A la hora del oro a la hora del loro / gotea el té de hojas por las ramas”.

…………–¡Oroduna! – dice Yuma.

…………–¡Trip-to-araña! –salta Tórtuga–.

…………–Criptoarañas… –digo mentalmente–.

…………Sin la menor demora y estimulada por los disparos, el tejido telepático informa: “Entre las brujas-Tau hay una con barba”. Y ese súbito, para una Tau que se precia de cada insert, implica hacer la carne que enuncia. Por eso un algo de sesgo aparicional se indefine a través de una barba salida de cabeza, tosiendo sus ocres con boscumbres:

…………“¡Ya todo es ocre, ya todo es barba!”.

…………Desde sus transformaciones y a velocidad inhalada se nos trasluce en segundos la Hermana Hojas a través de la enanía, además de un incremento de sonoridades tipo flanger. Y es cierto que nos acerca la taza con el té de hojas: tres dijes pequeños (¿tres vasijas?) que desengancha de su collar, no más altos que una uña, unas piedras con variaciones ópticas de jade. Mientras destapamos semejante gota, saboreando el dulcor de su perfume, la Hermana Hojas dice desde su celular:

…………Hay tres ligues [vinculos mágicos]:
…………a) las arañas flotantes y sus flotillas;
…………b) los sapienson-fungi si ipso factos;
…………c) el estado alphoide.

…………El bosque enano –continúa– les va a servir mientras no crezca por encima de tres coronas sobre sus cabezas. También si está iluminado por la pedrería que se resina entre palillos de hay-no-hay. Y va un secreto muy amplio: también las arañas son creadas. Lo que implica una ingeniería que en nuestra meditación sucede al dar con el estado alphoide, siempre que bajen la meditación de las arañas que se incluye en el té: la van a bajar completa en siete u ocho años, por más que la pasen mañana a un print.

…………Apenas devuelta hacia su entorno deja una secuencia de tokonomas verdes a través de las cortezas, temblores que portan un viento frío y fragante pasando de otro lado a este lado, “desde el proteico prado de maíz bretón”, dejando su cifra sin antes ni después: hablar desde otro lugar respecto al que está o deja, con un perpetuo cambio jocoserio de temas: “cambiar de tema es el poder”, escribió Sor Cesaira.

…………La Hermana Hojas, partiendo hacia varias locaciones, se va disolviendo en quienes la beben: nosotras mismas, captando que nos quedamos sosteniendo las minivasijas de esmeralda entre los dedos… ¿Habrá desplegado las tanzas que hamacan nuestras presencias de aquí para allá? ¿Será la inteligencia telar que aligera nuestra elefancia?

…………Al intentar seguirla enfocamos, como si fuera la esquirla de su última indicación, un área de bosque que se impone por sus temblores. En esa zona menos visual que en digestión, equivocamos una serie de lonjas de troncos, que existen, con una serie de sombreros de hongos, que insisten, a través de alguna falla en el sistema referencial. Equivocamos, digo erráticamente, ya que por un efecto-látigo, a diez metros a la izquierda de las lonjas, detectamos un grupo de hongos idénticos al que no fue. ¿Cómo operan estas correspondencias? Como muchos signos animados: algo que no es hongos sin embargo resuena con un ente capaz de trucarlos, a la vuelta de metro, precipitándolos por proximidad de osciladores. Un vínculo de circunvecina presión harmónica los ipsofacta y se vuelve embrión lo tachado. No eran hongos pero aparecieron de todas formas diez metros a la izquierda: jamás los hubiera visto sin haberlos matrimoniado antes como virtualidades que las lonjas contraían. Co-respondencias surgidas del pressing que actúa al andar tan sueltas de corpus, al covariar con las sierpes que cablean los senderos.

…………Los hongos que se multiplican van trasluciendo pasos más veloces que los nuestros: cómo asperjan, cómo brotan en series peregrinas. Se vuelven los principales de la secuencia [ver la palabra hegemonikon entre las estoicas] = los sintetizadores cardiales de lo que converge. A veces se asperjan a mucha distancia entre sí, no en disposiciones demasiado ilustrativas. Primero parece que hay uno solo, pronto se descubre que está con otros en comunidades irregulares respecto a los que se arremolinan a distancias variables. Incluso preaparecen desde otras entidades circuidas, radarizando con sus puntas de rotor sus zonas de ingresión incalculable, revolviendo a la vez luz y germinación: cada hongo es una boite intensa.

…………Las Señoras de las Arañas despiertan de su aturdimiento a las ocultistas que olvidan el sombrero rotario de los hongos como emblema ourobórico del en to pan hermético. También podrían sumarse las serpientes del subsuelo, las wouivre del telurismo celta, girando sin ton y con son: “Brisafría de tiempos no recorridos y escondidas sendas” (verso de Yuma). Y es que pega la brisa aparicional de la hora: su conjunción de maderas, un arreglo broncíneo, el breve claro embostado, cruzado por unos vortismas de pasajes. A través de ese kerigma (¿otro puente?), una anunciación tras otra, captamos que podemos producir ciertos hongos por disparo del ojo ciclópeo: suponemos que así suceden las arañas creadas.

…………Nos asombra un hongo muy nítido entre los más ufotrónicos, de color fucsia traslúcido, una suerte de medusa abisal ondulando desde la base del tallo hasta el sombrero, coronado por un breve pezón ultravioleta, la boite más espírita jamás vista, con un carisma de computadora. Unos pasos más adelante se la oye retrospectivamente gracias a un cartel que nos la reenvía: “De la Curva Hotel”, xilofona con intermitencias de disco.

…………Si tuviéramos que transmitir cómo se ve el entorno que las Señoras de las Arañas levantan, bastaría ubicarse de cara al sol oblicuo del atardecer sobre las dunas y hacer lo que tantas veces: dejar escapar por la base del puño una llovizna de arena al trasluz del sol sin que nada interrumpa la cortina, aumentando el brillo desde las perillas de autocepción. Sólo que tales lluvias no responden, entre las Señoras de las Arañas, a la gravedad: son diagonales por las que se deslizan con una lentitud concertante, fibras que las llevan y traen por el bosque a través de unos haces de polen enhebrados. ¿No es así la luz? Tiembla, ondula y particula, entre un aleteo y otro de parpadeo solilunar…

…………“Prado de luces, prado de las amigas: podríamos estar en un lago de Alaska o en una torre de Shangai, pero no, estamos aquí, aquí, adentro de adentro del juego.”