Metamorfosis
Cosmogonía de Ovidio, traducción Federico Lardies.
Obra visual de Ana Calzavara

Geografías
Tinta, tinta china, acrílico y pastel en papel Kozo japonés, 154 x 216 cm.
Mi corazón me lleva a hablar
sobre los cuerpos transformados
en nuevos cuerpos.
Dioses den aliento a mis proyectos
pues ya antes me los han modificado
trencemos un canto sin interrupción
desde el origen del mundo
hasta mis tiempos.
Antes del mar las tierras y el cielo que todo lo cubre
uno mismo era el rostro de la naturaleza por todo el universo
a esto llamaron Caos
una masa confusa y sin forma
no otra cosa que un peso inerte
amontonado sobre sí mismo
una discordia seminal de materia
no bien ensamblada.

Rama (niebla) xilografía color en papel Kozo teñido a mano, 81 x 101 cm

Rama (flúo), serigrafía sobre lienzo, 70 x 90 cm

Rama (pixel), pasten en papel Kozo teñido a mano,88 x 110 cm
En aquel tiempo ningún Titán ofrecía sus luminarias al mundo
ni Febe renovaba sus nuevos cuernos en crecimiento
no pendía la Tierra liberada de su peso en el aire que la rodeaba
y Anfítrite no había extendido sus brazos por los extensos márgenes de las costas.
Y aunque existían la tierra los mares y el aire
la tierra era en efecto intransitable las aguas innavegables
carente de luz el aire
ninguna forma permanecía en sí misma
unas se obstruían a otras porque en un mismo cuerpo
confrontaba lo frío con lo cálido lo húmedo y lo seco
lo suave con lo duro lo pesado y lo liviano.
Un dios y una naturaleza superior
dirimió este conflicto:
del cielo separó las tierras
de las tierras los mares
y de la densidad del aire
apartó el cielo transparente.
Y tras desenredar los elementos
disociados y extraerlos del ciego amontonamiento
los fijó en sus lugares con una paz concorde
la fuerza ígnea y sin peso del cielo abovedado
resplandeció
y ocupó su lugar en lo más alto
lo más próximo aquel en espacio y ligereza

Briza (tríptico), óleo sobre tela, 30 x 100 cm.
era el aire
la tierra más densa que aquellos arrastró
los elementos de mayor tamaño
y se hundió por su peso
por último los líquidos que fluyeron alrededor
sujetaron y confinaron esa sólida esfera.
Quien sea que fuera aquel entre los dioses
dispuesto todo de este modo
dividió ese amasijo y tras separarlo
en partes lo volvió a disponer
primero a la tierra para que sea igual en todas partes
le dio la forma de una gran esfera.
Entonces ordenó que se expandan las agua
que se inflamen los rápidos vientos
que las costas sean rodeadas por la tierra

Ola, óleo sobre tela, 30 x 40 cm.
agregó fuentes y grandes pantanos y lagunas
a los ríos en declive
los ciñó en riberas quebradizas
que según los lugares
en parte son tragados
por la misma tierra
en parte confluyen a los mares
y recibidos en sus llanuras de aguas más libres
empujan sus costas en lugar de las riberas.
Ordenó que se extendieran los campos
que desciendan los valles
que se cubran los bosques con frondas
que surjan los roqueríos de los montes.

Sin título, óleo sobre tela, 160 x 240 cm.
Del mismo modo que en partes iguales a la derecha y a la izquierda
dos zonas dividen el cielo
existiendo una quinta más ardiente que aquellas
así la preocupación del dios apartó
la densidad encerrada en igual proporción
y otras tantas regiones fueron marcadas
sobre la tierra
de las cuales la que está en el medio
no es habitable por el calor
la alta nieve cubre otras dos
y a otras tantas las ubicó entre medio
concediéndoles una temperatura
que combina el frío y el calor
Sobre estas extendió el aire que cuanto más liviano
es el peso del agua que el de la tierra
tanto mayor es el peso de esta que el del fuego.
En ese lugar ordenó que se establezcan las nubes y las nieblas
y a los truenos ordenó
que agitarán los pensamientos humanos
haciendo que con rayos
resplandezcan los vientos
a estos el hacedor del universo
tampoco les permite
traspasar el aire
apenas son controlados aquellos
aunque este dios conduzca
sus corrientes según sus diversos dominios
aun así se ensañan en arrasar el universo
semejante es la discordia entre los hermanos.
El Euro retrocede hacia la Aurora
a los reinos nabateos
y a los de Persia
y hacia las cumbres sometidas
con los rayos de la mañana.
Las costas que a la tarde se calientan con la caída del sol
están próximas al Zéfiro
a los escitas y los Siete Triones
los invade el horrífero Bóreas
la Tierra en el otro extremo
se humedece con las lluvias y nubes asiduas del Austro.
Sobre estos estableció el transparente éter
carente de gravedad
que no portaba ningún resto de sedimento terrenal.
Apenas había distribuido de este modo todas las cosas
con límites certeros
cuando las estrellas
durante mucho tiempo oprimidas
por tinieblas caliginosas
comenzaron a brillar en el cielo
y para que ninguna región del orbe quedara sin seres vivos
los astros y las figuras de los dioses ocuparon la superficie celeste
las aguas se abrieron para que la habitaran los relucientes peces
la tierra recibió a las fieras
y el flexible aire a las aves.

