Música: pequeñas omisiones en la narrativa POP - Zancada
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Música: pequeñas omisiones en la narrativa POP

de Hernán Muleiro

 

Mientras la cultura rock se acerca año a año a su centenario, la objetividad de las historias más conocidas se ve amenazada por la sobre documentación. Los sospechosos de este flagelo practican varios oficios: testigos, personajes periféricos, directores de cine y músicos emergen como parte de un complot, para contar la historia de joyas musicales erguidas sobre la nada y reconvertidas en arcos argumentales ultra simplificados. A continuación algunos ejemplos.

 

New York Dolls, de Martin Scorcese

 

FALACIA DEL MOMENTO MÁGICO COMO FANTASÍA ESTILIZADA

Johnny Thunders fue el líder de The New York Dolls, quienes en 1973 sacaron uno de los debuts más poderosos de su época, un disco que revitalizó al Rock y anticipó el Punk. La serie Vynil, de Hbo y dirigida por Martin Scorcese, retrató la época con espíritu telenovelero, antes de ser levantada del aire.

La cámara lenta muestra las manos distribuidas equitativamente tocando al actor que hace de Johnny, en esta serie que, entre otras cosas, muestra una versión del ascenso de The New York Dolls. Al minuto de empezada la secuencia queda claro que Scorcese toma licencias abismales a la hora de recrear un momento importante en la historia del rock and roll: el público estilizado y las modelos quitan del medio cierto aspecto y forma callejera de los Dolls, uno de sus principales aportes.

El productor discográfico observa con la boca entreabierta mientras sucede el momento mágico: estamos viendo el instante en el que todo cambia para siempre en tan solo un segundo de cohesión estética y musical. Es una línea arbitraria trazada en un territorio dudoso, donde un cambio musical es representado por un punto de quiebre y perpetuado junto al sinsentido de una narrativa rápida. El principal perjuicio que supone es el de un mundo que se ve en blanco y negro hasta que suena la canción indicada. Al dar al concierto ese estatus casi sacro de revelación exclusiva, es como si se encarcelara la energía vital de la historia para dejarla en manos de quienes tienen dinero para recrearla; o bien de los pocos afortunados que consiguieron un rédito económico por su elección de recitales, lo que nos lleva al próximo caso.


 

Los Ramones en el Grammy

 

FALACIA DE DEL “YO ESTUVE AHÍ”

“Vos estuviste en 1426 recitales, pero yo estuve en el primer ensayo”. El hermano de Joey Ramone se lo dijo al manager histórico de la banda, Monte Melmick, en un homenaje por los 40 años de la creación de Los Ramones. Fue en el museo de los Grammy en el 2006, la clase de lugar donde la industria musical hace eventos de aniversario, cuando la sala de actividades del cementerio de Hollywood se encuentra reservada. Con razón la historia se ve empantanada si los testigos están entrelazados en una disputa para establecer su legitimidad ante los clientes.

Los Ramones probablemente nunca obtuvieron el éxito de ventas discográficas que buscaron en vida, pero su historia fue recontextualizada en términos de la industria como ídolos post-mortem. En esa reapropiación de su imagen como íconos, todo el equipo de trabajo extra musical asume un rol tal vez más importante del que indica la realidad: unos demos anteriores a su primer disco muestran que lo único que podía aportarle una discográfica a Los Ramones era un mínimo presupuesto, mezclar un disco cuya propuesta ya estaba armada. El clavo del ícono cierra el cajón de la historia.


 

Melvins

 

LA ESTAFA PIRAMIDAL DEL FAN FAMOSO EN BUSCA DE CRÉDITO CALLEJERO

Buzz Osbourne, guitarrista y cantante de la banda Melvins, despliega revistas y artículos sueltos sobre el piso de una mansión de Beverly Hills. Es un gag online, en el que trata de comprar la enorme casa con lo que llama “crédito callejero”, o sea el status de su banda como “padrinos del grunge” y una justificada reputación de guitarrista original. También estaba instalada la idea de que Kurt Cobain fue plomo de la banda, aunque Buzzo aclaró con el tiempo que “Kurt apenas podía levantarse de la cama, mucho menos levantar amplificadores”.

Dave Grohl fue el tercer baterista de Nirvana y actualmente gira por estadios alrededor del mundo con Foo Fighters. Es difícil no ver su serie Sonic Highways como una especie de estafa piramidal de influencias: la banda va de ciudad en ciudad grabando en estudios con relevancia histórica, con músicos invitados de las bandas más importantes de las ciudades. El resultado final rara vez promedia arriba de lo olvidable, pero lo importante es la forma en la que Grohl se muestra apegado a todos esos grupos y nombres. Luego, cuenta su propia historia sobre como llegó a tocar en Nevermind, trazando una línea bastante arbitraria entre la historia de la música underground en Estados Unidos y su propio éxito como celebridad.

El tipo de simplificaciones que sostienen la narrativa de Grohl a veces complican la descripción mediática de Buzz Osbourne, que no se convirtió en una estrella pero siguió haciendo música y giras bajo sus propios términos, y cuya biografía no tiene un arco de caída y redención: casi que es uno de los últimos candidatos a tener su propia película.


 

Trailer Beastie Boys

 

BESTIALMENTE ABURRIDOS

Los dos raperos vivos de los Beastie Boys presentan su propia película delante de un teatro repleto. Es una cruza entre charla motivacional y documental, en el que ninguno de los dos géneros sale especialmente beneficiado. Los raperos suenan acartonados a la hora de contar su propia historia, con el tono de vendedores que han ensayado, solo que no lo suficiente; y en la teatralidad sobresale su enunciación desprovista de expresividad.

No hay tanto para contar en la historia de Beastie Boys, fuera de la música. Su primera gira nacional fue con Madonna. Tuvieron la suerte de ser la primera banda de Rap blanca. En el camino se convirtieron en músicos que cambiaron el panorama de su época; y algo aún más importante: se sostienen por sí mismos.

En el documental, varios minutos después y con la omisión clave del dj Mix Master Mike, las luces bajas y los raperos sentados tratando de generar confianza en el público preanuncian el momento triste del cuento: la muerte del integrante fundador Adam Yauch es relatada de forma melodramática. Pero algo en el cuadro no cierra y el dramatismo resulta tan falto de expresividad como la narración misma.


LA HISTORIA OFICIAL

Mientras las noticias de todo el mundo muestran a las vidrieras de Nueva York destruidas por patinetas, durante las protestas por la muerte de George Floyd, uno de los raperos del emblemático Dj Screw de Houston, los signos de la cultura popular que son enseñados por los medios como sistemas cerrados cobran una vida y un sentido inesperado; todos los estilos urbanos, llámense Punk o Hip-hop o Trap, siguen siendo la ropa y la banda de sonido de una notable expresión de odio hacia las autoridades.