Traer a los ancestros: Asombros y Travesías

de Tiyê Macau
Traducción y ensayo por Nadia Ethel Basanta Bracco.
Entrevista a Tiyê Maca por Valeria Melchiorre


TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
de Asombros y Travesías:

Que venga la cura empuñada. La espada se lanza al frente armada contra el mal. Que el terror del enemigo y ninguna lengua me alcance, y que la muralla del capataz se derrumbe. Sálvame, cabocla certera de la selva espesa, señora guerrera. Que tu hoja me guarde, tu hierba me cure y tu lanza me salve. En siete aguas, siete espadas, siete encrucijadas. 

Hoja verde, matriz. Tres seres pueblan aquellas tierras, estáticos en su travesía, envueltos en mantos de color naranja, rojo y verde. Cargan consigo objetos montados: cuernos, abanicos de paja, machetes, paja de la costa y maracas. Los seres caboclos, encantos, energía materializada, atraviesan la selva observados desde una visión aérea. Atraviesan girando, creando vendavales por donde pasan. 

En contrapunto, asentamientos compuestos por objetos cementados pueblan el espacio: vasijas con agua, plantas de protección, faldas estampadas, todos rodeados por un círculo de sal gruesa. Entre los asientos, dos cuerpos vestidos de blanco bailan un baile de Orí (cabeza), pisando el suelo. Estos seres caboclos encantados surgen en la ciudad, asombrando las vías como un lapso en la mirada, dejando hechizos entre el caminar acelerado de los peatones. 

Pies que pisan el suelo para llamar. En el giro de mi ancestral coreira, de la fuerza negra del útero de mi madre. Piel clara, cabellos cortos y negros; los ojos marcan mi herencia del pueblo de la selva. Collar de cuentas blancas, collar de canela clavado en el pecho, pendiente de pluma verde Guajajara y mono blanco inmaculado. 

También vine del mar, de muchos mares y mareas. Mi madre, que es agua en mí, agita las corrientes en mi cuerpo: Odoyá. Aguas que corren de encantarias antiguas que atraviesan eras, territorios y vidas, ancladas en la isla que soy. Piso el suelo para llamar, para que el agua se revuelva, para velar el secreto. 

Yo soy poste de tranquera, soy punta de lanza. Cuerpo caballo. En el tono, la piel es negra; el cabello es crespo, amarillo y negro. Hija de negro con madre blanca, nieta de quilombos por parte de padre, nieta de cabocla de la selva por parte de madre. Ni hombre ni mujer, un cuerpo antes de que el cuerpo se duplique. Visto de blanco con cordones de cuentas amarillas, negras y verdes. 

En el espacio me muevo en torbellinos y espirales con la llama de la vela, a la espera de su llegada. Entre piezas coloridas, naranja estampado, rojo, azul y blanco, él viene de lejos. Visto de blanco en la oscuridad profunda. 

De un lado, dunas de arena y la boca que arroja agua sucia al mar; un mar furioso y azul. Del otro lado, edificios gigantes que bloquean el viento y el sol. La tierra, el relleno, el mar: intentan matar al mar enterrándolo. Encima de los montes de arena, dos encantos con vestiduras ondeantes de colores naranja, rosa y verde; otros con machetes y abanicos apuntando como espadas. 

Escenas entre el mar y la ciudad, entre el mar y el teatro oscuro donde los dos encantos giran lenta y súbitamente con plantas y machetes. Sus ropas se abren en gestos juguetones; una danza de hechizo para derrumbar castillos coloniales. En la orilla de la playa, ambos arrastran los pies en la arena, avanzando hacia el mar sobre las piedras. Saludan al sol en su despedida; saludan al mar, Kalunga.

PUNTA DE LANZA

aprendizajes sobre el paso de Tiyê Macau por Buenos Aires

1- El Pasado común 

Conocí a Tiyê gracias a su obra Sino, en São Luís de Maranhão en 2016. La Isla Magnética, la Jamaica Brasilera, la tierra de la que es y que lo vió nacer, puede ser una experiencia desafiante para alguien que, como yo, proviene del país más austral del continente latinoamericano y nació en una provincia mediterránea como San Juan. En aquel momento, la geografía de São Luís con su mezcla de mar y ríos, la trama urbana fuera de las cuadrículas, los seis meses de temporada lluviosa, la fuerza con que la Amazonia actúa sobre los materiales, la inagotable variedad de frutas que pueblan los mercados, son solo algunas de las cosas que se transformaron en mi cotidiano, y afectaron la forma en la que percibo la realidad. Cuando en septiembre de 2016, fui al festival XI Semana del Teatro de Maranhão, lo hice buscando un refugio donde el idioma no fuera un impedimento, esperando encontrar situaciones conocidas que me hicieran sentir, un poco, en casa. Sin embargo, aunque las convenciones teatrales me acogieron, emergieron en la escena aspectos sonoros, visuales y corporales para los que yo no tenía referencias teatrales. Cuando presencié Sino en la plaza Nauro Machado, fui invitada a sumergirme en la pluralidad rítmica y ritualística de Brasil, a ir al encuentro de un universo de manifestaciones donde los cuerpos cotidianos son a la vez populares, divinos y profanos, que abren un portal hacia otro tiempo-espacio, integrando trazos de sincretismo, mito, danza y fe 1. Y yo, por primera vez comprendí al teatro como un vehículo para compartir saberes no escénicos, mucho más antiguos y profundos que la experiencia estética. Entendí que las artes vivas pueden ser un puente de conexión humana y espiritual, superando lo escénico como última instancia y expandiendo el presente, corporizando algo del orden de un pasado ancestral en común. 

2- El presente de fé 

Una hermosa confluencia hizo que coincidiéramos en Mayo de 2026 en Buenos Aires, el Grupo Xama Teatro del que soy parte y Tiyê, que fue invitado en el marco del programa de residencias Sur-Sur de Planta Inclán, en coproducción con la Fundación Andreani y Corpo Rastreado.

A lo largo de casi un mes, tuve la oportunidad de presenciar cuán necesario es el trabajo de Tiyê en el abrumador presente porteño, donde las personas y la ciudad parecen estar necesitando de fé, la tan vapuleada y vieja fé, que es un refugio para creer en nosotros, como primer paso. Es necesario abrir caminos, hacer rituales, moverse del lugar, para encontrar y entrenar esa tecnología de supervivencia, que los humanos hemos perfeccionado desde los inicios de los orígenes, cuando empezamos a nacer y que la distopía actual nos aleja de cultivar, en nosotros, en el día a día. Entonces, Tiyê crea un entorno propicio para que emerja ese otro espacio-tiempo, de conexión con lo sagrado en nosotros, para así conectar también con lo invisible que nos rodea. Y usa su cuerpo, su voz, sus objetos, su banda sonora para construir puentes con lo invisible, eso que en Maranhão permanece muy vivo: la fé, el culto a las entidades antiguas que vinieron antes para que hoy estemos donde estamos, el agradecimiento permanente en rituales, en danzas que todavía se danzan, en rezos que se rezan, en canciones que se cantan para honrar a las personas, a los encantados y a la naturaleza de donde venimos.

3-El futuro ancestral 2

Tiyê es su isla propia, se lleva su tierra que va, consigue hacer la tierra tremer donde sea que esté y puede contagiarlo, compartiéndose, derramándose, abriéndose generosamente, siendo punta de lanza para un proceso colectivo potencialmente transformador. Por momentos, va a ser necesario corrernos de la pared y quedarnos cargando el peso de nuestra propia espalda colonizada. Por momentos vamos a poder vernos como en un espejo, en la zona de confort de nuestras rigideces convencionales, la firmeza absurda con la que nos aferramos a nuestro pedacito de certezas y la desconfianza de tener que soltarlas. Minutos después, nos sorprendemos fluyendo confiantes en las guías, nos entregamos a la fiesta, nos descubrimos exuberantes, capaces de producir belleza, de encontrar sentido a lo que antes pensamos caótico. Finalmente, volvemos a los lugares que eran los nuestros, pero ahora diferentes. Nos dejamos atravesar por el éxodo mientras cantamos una que ya nos sabemos y en ese proceso de enquilombarnos, dejamos de ser un poco lo que cada quien es, para recuperar un sentido antiguo de quienes somos, que incluye lo que hubo antes y lo que vendrá después, que incluye lo que seguirá estando, permaneciendo, conviviendo y enseñándonos, aún después de Tiyê y de lo que ocurrió durante Yarará Xaxará: Un réquiem para la tierra. Para quien estuvo disponible, fue una fuga conjunta hacia un futuro ancestral, lo que ya es un antídoto contra nuestra falta de esperanza general y también una ®evolución en entender no racionalmente nuestra profunda raíz común y las fuerzas invisibles con las que también podemos contar a partir de ahora, a las que podremos acudir y las que les deberemos, a su tiempo, agradecer. De acá para el frente, hay que continuar honrando lo que aprendimos, que ya era parte de lo de acá, desde siempre y eso no nos lo pueden quitar.

Notas:

1. Fragmento extraído de la sinopsis de la performance Sino (campana). Ficha técnica: -Concepción Escénica y Performer Tiyê Macau; -Músicos: Rui Robson, Fernanda Preta, Hugo Lima. 
2. Futuro ancestral es un libro del ambientalista, filósofo y líder indígena brasileño Ailton Krenak. La obra es una recopilación de ensayos que incluye algunos de los escritos de Krenak de 2020 y 2021. Fue publicado originalmente en portugués por Companhia das Letras en Sâo Paulo en 2022.

SECRETOS CORRIDOS A VOCES 4TA ENTREGA
Entrevista a Tiyê Macau. Marzo de 2026