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cortometraje de Jean-Baptiste Huber y textos de Valeria Melchiorre
Chaque fois le bonheur est à réinventer
et nul ne détient les clés qui ouvrent les portes de
la Terre promise […]
Gilles Lipovetsky
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cortometraje de Jean-Baptiste Huber y textos de Valeria Melchiorre
Chaque fois le bonheur est à réinventer
et nul ne détient les clés qui ouvrent les portes de
la Terre promise […]
Gilles Lipovetsky
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por Bibiana Padilla Maltos
Lo que se esconde no es un as bajo la manga, sino la posibilidad de lo que no ha sido escrito y está aún por ser imaginado. Es el flujo del estar donde en el tiempo. Es la brevedad.
– Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal.
por Mike M. Mollett y Neal Taylor.
por Blanca Lema. Julio 2021
Cuando vi por primera vez el video de Mike M. Mollett y Neal Taylor, “Man on a Box” recordé un poema que escribí a los 15 años. “Por los hongos del mundo va caminando un viejo frente a mi espalda. No sé si espera de mí una limosna o que me acople a otra espalda. Sólo siento la hemofilia de su peso sobre mi culpable impotencia. ¿Cómo dejar de execrar queloideamente la destrucción?”
COVIDEAMO? (SIMULACRO DE GUIÓN PARA EL VIDEO “HOMBRE EN CAJA”)
por Blanca Lema
ESCENA 1. MARASMO
Parece es hombre. Lo comienzo a filmar y llamo comienzo a algo que no lo es. Parece está dentro de una caja. La de Francis Bacon, la de Diógenes, la de Satie. Parece tiene brazos de marinero. Jala con fuerza su cordón umbilical. Es el nacido arrepentido que trae de regreso su gran tenia Saginata.
Sonido 1, llanto 2a. Son los ruidos centrípetos de la basura placentaria arrastrándose por el lagrimal de la cámara. Un solo ojo. El ojo llorón. El ojo anticiclón de este continuo marasmo.
ESCENA 2. AUTO PARISITOSIS
La cámara fija en su trípode se vuelve cianótica. Ella está cansada, Parece no. Parece sigue con energía recogiendo su largo intestino. Mira lejos el basural de su contraplano. En el pietaje 0014” busca la cabeza del Ouroboro. En el 0023” busca la cola. La caja se contrae. Sufre entuertos metálicos.
Spot Ligth lateral, HMI cenital. La luz succiona con fuerza los reflejos de Parece. Lacta con hambre. Balbucea. Espejea. Es la actriz de relleno que mira la lente.
Parece persiste. Tira del carretel. Come su vómito. Lleva los proglótides a la madriguera.
ESCENA 3. DESAPARECER
El sonido ambiental sube. Raspa el oído con su virulana. Es el final del ovillo. Parece termina de recoger la voluptuosa boa y la enrosca sobre su cuerpo. Hace espacio. Acomoda su placard. Parece es mujer. Hijikata envolviéndose con su larva migrante.
Dissolve parpadea a fotogramas de las lenguas desaforadas del Butoh. El inserto subliminal fracasa. El plano lleva ya 3 segundos de fade out. Llamo final a algo que no lo es.
El olor de lo que queda es cada vez más exquisito y pútrido. La caja se ha vuelto cotiledón. Un rizoma invertido. No me muevo de mi fuera de cuadro. Me fermenteo. Me composteo. Viro a un transfer amarillo. Urgente corto.




por Eleanor Morgan, María Rosa Maldonado, Celia Caturelli, Amelia Biagioni y Valeria Melchiorre
por Cayetana Vidal
Guión y dirección: Cayetana Vidal
Coreografía: Sofía Mazza
Bailarines/intérpretes: Sofía Mazza, Inés Rodríguez Moyano, Cecilia Elías, Marina Giancaspro, Esteban Alonso.
Dirección de fotografía: Nazareno Pérez Brancatto
Producción: Manuel Fernández Vidal
Diseño de vestuario: Gabriela Bertiller
Realización de vestuario: Carolina Ferruaiolo
Edición: Cayetana Vidal
Música original: Pablo Ramírez
Diseño de créditos: Gastón Allario
Locación: Ateneo Popular Versailles
por Alma Estrella y Federico Erostarbe
Té de Federico Erostarbe
Objetos, bordado, textos y edición de video por Alma Estrella
Registro de Camila Forteza
Música de Agustín Petrone
Diamond meditation de Adam Wojciński.
Crab’s tea es una performance que realizamos por única vez el mismo día en que nos conocimos. Es un juego, un conocimiento por la vía performática, la práctica del chanoyu (1), la Meditación del Diamante (2) y el sashiko (3). Es el deseo de vivir simultáneamente en muchas criaturas distintas y la aspiración a meditar como en la antigüedad, pero de una forma simple, lúdica y despojada en el medio de una ciudad como Buenos Aires, días previos al aislamiento obligatorio a causa del COVID-19.
Las manoplas de cangrejo complejizaron la ejecución de la ceremonia y el espacio físico estuvo delimitado por un cuadrado de tela hecho especialmente para la ocasión, la comunicación entre miradas enfrentadas fue la partitura más irreverente de la que fuimos capaces. Cuando el agua del océano se calienta, el aire se eleva y forma remolinos para rellenar la baja presión que esto crea, ahí se forma el ojo del huracán: un silencio perfecto, como lo que puede ocurrir al interior del chawan (4) cuando se prepara el té.
por Vicente Mario Di Maggio
Los lingüistas sospechan que fueron las vocales las primeras en aparecer en el lenguaje. Podemos imaginar a nuestros choznos prehistóricos esgrimiendo con elocuencia los ¡A! ¡OOO! ¡UU! ¡EEE…! ¡IIII…!, al par que reforzaban el mensaje con las manos. Al parecer, fue la sofisticación de las emociones, el embrionario estímulo de los sentidos, los que abrieron paso a las consonantes: ¡Puaaaaj! ¡Faaaaa! ¡Tssee! ¡Ossssso! ¡Uff! ¡Anndaaa! Estas consonantes indujeron a su vez el desarrollo del habla y la variedad de fonemas dio sentido al mundo hiperestésico.
Bajo esta tesis serían las interjecciones las que dieron forma y contenido al lenguaje, mucho antes de que aparecieran las palabras para graficar a los hijos, al sol y a la luna. Despreciar las interjecciones en palindromía es olvidar su importancia en el origen del lenguaje, sustancia y razón palindrómica. Un palindromista ortodoxo encuentra en la interjección una prótesis artificial para su arte, un palindromista en expansión ve y agradece la interjección como el elemento fundante que dio nacimiento a su arte.
Valga esta breve introducción para presentar, como parte del proyecto Palindromía Argirometropolitana, ¡ACÁ! ¡UH!, ¡A! ¡MU!, ¡HU-MA-HUA-CA!, nuestro celebratorio haka palindrómico, con el que combinamos movimientos, voces y gestos vigorosos por zoom entre los miembros sotádicos del Teatrito Rioplatense de Entidades.
por Eduardo Orenstein
Cuando decimos que los palíndromos son finitos es porque son los del idioma castellano y el usado por sus hablantes. No sabemos cuántos palíndromos puede descubrir el Sr. Spock en Klingon o Vicente Mario Di Maggio en el lenguaje que invente, pero en castellano, son finitos. Pretender que una supuesta imaginación de un hablante legitima una expresión es como admitir que el Génesis es tan válido para explicar la diversidad de vida sobre la tierra como la teoría evolucionista.
El palíndromo que nos interesa es el castellano, el científico, el que logra la maravilla como llave hacia lo numinoso, porque es a partir de él que adquiere la fuerza subversiva que lleva a un universo paralelo y a la realidad irreal. Sin realidad real, (doblemente real por la “Real Academia”) todo vale, no hay subversión. Todo está supeditado a la “loca” creatividad, y como todo es posible, todo es inocuo. “ALOCADA CASA ASA CADA COLA”, es perfecto desde el punto de vista lingüístico, ortográfico y sintáctico, no obstante, sugiere algo imposible. Así se abre una brecha hacia otro universo posible, y la pintura con la imagen extraña de esa situación, la hace real. Alguna de estas cuestiones las he señalado oportunamente en mi ensayo “El palíndromo y la cábala”. 1
Pretender que el universo y la cantidad de palíndromos son infinitos porque la cifra combinatoria es tan grande como las posibles jugadas de ajedrez (que parece que son un montón), y es una cantidad inconcebible, por lo menos para Vicente Mario Di Maggio, no provoca más que risa, como la del pueblerino que no imagina el mundo más allá de donde van sus cabras.
El descubrimiento de palíndromos de la lengua castellana puede llevar a un número menor que el de las galaxias o estrellas. No sabemos la cantidad exacta de unos y otras, pero pretender la infinitud basados en una supuesta libertad creativa o imaginación del palindromista para inventar interjecciones y nombres propios, es como reducir la concepción del universo al sentimiento, a la percepción ignorante, a la tierra plana sostenida por tortugas, al mundo creado en 6 días, a su creación en el año 4004 AC, porque ahí lo lleva la mente libre del que lo piensa.
El palíndromo de interjecciones, de alteraciones ortográficas, protagonistas irrelevantes, no abre ninguna puerta. Es apenas un ejercicio similar al de los que acumulan records Guiness, o comen un frasco de mostaza para deleitar a sus seguidores en las redes: una estrategia funcional al sistema, al consumo, un intento de neutralizar la subversión con diversión estrambótica o bailecitos de tik tok. El palíndromo revolucionario no tiene revés.